Ciudad de México. En la década reciente, los pagos de interés de los países en desarrollo aumentaron 102 por ciento, mientras la recaudación lo hizo 39 por ciento, de acuerdo con un informe de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad, por su siglas en inglés).
“Los costos de los intereses han crecido mucho más rápido que la capacidad de pago en los países en desarrollo, lo que indica un deterioro en la sostenibilidad de su deuda pública y ejerce presión sobre los recursos financieros disponibles para impulsar las agendas de desarrollo”, explica la organización en un informe.
La Unctad subraya que entre 2014 y 2024, los pagos de intereses de la deuda pública en los países en desarrollo aumentaron 2.6 veces más rápido que los ingresos del gobierno. “La necesidad de destinar una proporción cada vez mayor de los ingresos del gobierno a los pagos de intereses reduce el espacio fiscal y desplaza otros gastos públicos, incluidos los necesarios para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)”, puntualiza en el informe Financiamiento del desarrollo: Flujos externos de capital financiero a países en desarrollo y sus costos.
Este encarecimiento del acceso al capital se da en la mayoría de países en desarrollo –como los organismos internacionales han terminado por llamar a un amplio grupo de naciones que están “en tránsito del subdesarrollo al desarrollo”–, que si bien tienen más posibilidades de financiamiento que los países pobres, pagan mucho más por endeudarse que los ricos.
De acuerdo con la Unctad, 73 por ciento de los países en desarrollo experimentaron reducción del espacio fiscal entre 2018 y 2024, con el aumento del costo en los intereses de su deuda, lo que al final terminó desplazando el gasto en otros rubros, como los ODS.
“La incapacidad para acceder a capital asequible a largo plazo y la pérdida de margen fiscal se identifican como factores claves que contribuyen al fracaso de muchos países en desarrollo a la hora de invertir lo suficiente en sus agendas de desarrollo sostenible”, apunta el informe.
La organización consigna que de acuerdo con un estudio, si 94 países en desarrollo pudieran endeudarse a las mismas tasas que los países ricos, ahorrarían colectivamente alrededor de 500 mil millones de dólares por año en pagos de intereses.
Esa cantidad de dinero, que de momento se está yendo a los mercados financieros, podría pagar la construcción de alrededor de 375 mil escuelas, 1.3 millones de clínicas de salud primaria o más de 65 mil kilómetros de carreteras de doble calzada en zonas rurales.
También podrían cubrir los costos de alimentar a unos mil 600 millones de niños con una dieta mínima diversa o financiar más de 920 gigavatios de capacidad solar instalada en estos países, apunta.
Caro e insuficiente
Y aunque el financiamiento es caro, no es suficiente. De acuerdo con la Unctad, en 2024, los flujos financieros de no residentes hacia los países en desarrollo ascendieron a cerca de 1.5 billones de dólares, distribuidos casi equitativamente entre instrumentos de capital y de deuda.
No obstante, tanto al sumar las fuentes de financiamiento interno como externo, éstas se encuentran alrededor de 4.3 billones de dólares por debajo de lo que se requiere anualmente para que los países en desarrollo alcancen los ODS, destaca la organización.



