Frente al reto que la Inteligencia Artificial (IA) supone en las aulas de la educación superior, docentes en este nivel educativo han comenzado a “endurecer” los métodos aplicados en sus clases como guía para que sus alumnos capten conocimientos que les sirvan en su desarrollo profesional y, de esa manera, desistan de recargar sus responsabilidades en las herramientas de la tecnología, que hoy son vistas como un obstáculo para el aprendizaje.
Académicos de distintas disciplinas consultados por este diario, hoy reconocen que la llegada de la IA y su aparente dominio en la vida cotidiana los ha rebasado en el ejercicio de su profesión, escenario ante el cual el plan es “regresar en el tiempo” con las evaluaciones y métodos que habían sido dejados atrás.
- 41 por ciento de docentes en la UNAM no sabe implementar IA
Adrián, docente de la carrera de Diseño Gráfico, afirma que el panorama en esta licenciatura se avizora como “deprimente”, porque observa en las últimas generaciones una caída en la capacidad creativa de los estudiantes, que dejan sus planeaciones y propuestas a ideas que les provee la Inteligencia Artificial.
Su plan, cuenta, es regresar a técnicas como si la tecnología no existiera: más trabajos hechos a mano antes que el uso de la paquetería de programas útiles en esta profesión; también, recurrir a evaluaciones orales, donde los alumnos sean capaces de desarrollar argumentos por sí mismos para la presentación de sus trabajos y que, posteriormente, practiquen todo lo aprendido en la tecnología, que “ya llegó para quedarse”.
Flor Guerrero, docente en la carrera de Comunicación, observa entre sus estudiantes una dependencia creciente al uso del celular, el cual ya se volvió un distractor constante que ha robado la capacidad de atención y retención a la información que se da en las clases.
“La memoria, que ya de por sí estaba mermada, con la IA ha caído por los suelos. Ya no hay un poquito de retención, tampoco hacen apuntes; ahora toman foto. El proceso de vista, cerebro, escritura… es un proceso de aprendizaje que ya no hacen. Claramente está terrible y con ello la caligrafía; cada vez escriben peor, no se les entiende porque ya no desarrollan la motricidad fina, no usan las manos para escribir… son de las cuestiones que yo me he dado cuenta en el transcurso de todos estos años de docencia, que ya son 28, pero en los últimos tres los cambios se han incrementado con la IA. La capacidad de pensar, razonar, seleccionar información y buscar respuestas por propio razonamiento está por los suelos”, describió.
A pesar de ello, afirma no estar “peleada” con la tecnología, porque esto también ha permitido que se compartan materiales de consulta de manera digital, que reducen el gasto en libros o fotocopias.
Como alternativa, la profesora eligió robustecer las exposiciones en clase, el fomento a una interacción directa entre el grupo, así como ejercicios de gimnasia cerebral y otras dinámicas que hagan que los alumnos se expresen por cuenta propia y de manera inmediata al contacto con algún material de aprendizaje, con el fin de motivar a los estudiantes a generar conclusiones y reflexiones sobre los contenidos abordados.
“Los dejo estudiar unos 15 minutos y ahí, en pleno salón de clases, ellos hacen preguntas a sus compañeros y otro tiene que responderlas, y eso les permite también repasar y comprender; eso sí, no se lo pueden pedir a la IA, porque ya son aspectos muy concretos de la asignatura”, dijo.
El actuario Arturo Erdély, docente de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), comentó que antes de la polémica por los cuestionados resultados del examen de admisión de este año, entre maestros ya conversaban sobre ajustes a las formas de evaluación, ante el acceso generalizado de la IA y el rebase que ya perciben.
“Estamos, la verdad, tranquilos de que vamos a prepararnos. Eso sí es algo que ya veníamos discutiendo internamente… Lo estamos viviendo en nuestros exámenes, también nos han estado metiendo goles y que luego vemos respuestas en exámenes que, digamos, no es una respuesta de un alumno de licenciatura; de repente ves respuestas de los exámenes que dices: aquí hubo uso de IA”, explicó.
El docente subrayó que esto es un panorama global ante el que la prohibición no es una salida, sino que las comunidades deben buscar adaptarse.
“Es un reto y no sólo en México, y no tiene caso prohibir, porque nunca funciona. También tenemos que adaptarnos, ser creativos y ver cómo evaluamos ahora para asegurarnos que los alumnos entienden lo que expresan en un examen. También más interacción oral, más participación directa”, señaló.
Aspirantes aceptados anuncian protesta
| Por Elizabeth Hernández |
Aspirantes que obtuvieron un lugar en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en el examen de admisión a nivel licenciatura convocaron a una protesta contra el examen presencial de control que decidirá si conservan su ingreso. Los inconformes sostienen que cumplieron con las reglas y rechazan asumir las consecuencias de las irregularidades detectadas en la evaluación en línea, por lo que se reunirán en Ciudad Universitaria, hoy al mediodía.
Frente a la decisión de autoridades universitarias de aplicar un examen de control presencial, los aspirantes sostienen que acreditaron el proceso conforme a las condiciones marcadas desde el inicio: “Nosotros cumplimos con las reglas que la universidad estableció”, señalaron al rechazar que todos los seleccionados deban responder por las irregularidades halladas después de la evaluación.
- El Tip: La evaluación de control de la UNAM será presencial, constará de 120 preguntas y se aplicará a 58 mil aspirantes, tras detectar cambios atípicos en la prueba en línea.
La controversia surgió tras la primera aplicación completamente remota del examen de licenciatura. Los resultados mostraron que el 16 por ciento de los participantes alcanzó, al menos, 100 respuestas correctas de 120. En los cuatro años anteriores, la proporción fue de 3 por ciento.
Según los datos del proceso, más de 158 mil personas compitieron por obtener uno de los 21 mil 962 espacios que la UNAM ofertó para este ciclo escolar. La máxima casa de estudios suspendió las inscripciones previstas después de revisar los puntajes calificados como “atípicos”.
Ante el escenario, una comisión técnica, encabezada por Eduardo Bárzana García, recomendó una prueba de control en instalaciones universitarias. La convocatoria incluirá a quienes obtuvieron aviso de selección, así como a los participantes que alcanzaron el puntaje mínimo requerido por cada carrera, plantel y modalidad entre 2021 y 2026.
Con esa evaluación, la institución determinará la asignación definitiva de lugares. El rector Leonardo Lomelí ofreció una disculpa a los jóvenes que consiguieron un resultado legítimo y defendió la medida como una vía para garantizar certeza.
La Universidad precisó que el examen de control es parte del proceso vigente y precisó que el ejercicio tendrá versiones diferentes de atención para evitar alteraciones mayores al calendario escolar de este ciclo. La UNAM anticipó que publicará los siguientes pasos mediante sus canales oficiales.



