Sheinbaum propone una declaración contra intervención militar en Cuba

Barcelona. La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, presentó tres propuestas en su discurso en el marco de la IV Reunión en Defensa de la Democracia: que se realice una declaración contra “una intervención militar en Cuba”, destinar el 10 por ciento de gasto mundial en armamento a políticas de reforestación del medio ambiente y que el próximo encuentro multilateral de este foro se celebre en nuestro país el próximo año.

La mandataria mexicano realizó una intervención vibrante, en la que se mostró orgullosa del pasado histórico de México, de los pueblos originarios, de los principios democráticos en los que está cimentada la política exterior, entre ellos el de la no intervención, porque -afirmó-: “Soy una mujer de paz y represento a un pueblo que ama la libertad”.

Después de unas breves palabras de bienvenida del presidente del gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, en calidad de anfitrión, y tras asumir el papel de moderador el ex presidente chileno Gabriel Boric, le dieron la palabra a la presidenta Sheinbaum, que en su primera participación en este foro presentó tres iniciativas que marcarán el resto del debate.

A este cónclave de gobiernos progresistas asisten hasta 15 presidentes y primeros ministros, pero están representados 20 países, entre ellos algunos tan relevantes en el escenario internacional como Alemania, Sudáfrica, Austria, Brasil, Uruguay, Colombia, Botswana, Irlanda, Lituania, Albania, Suecia y Ghana, entre otros.

Sheinbaum había sido invitada al encuentro del año pasado en Santiago de Chile, pero finalmente no pudo asistir. Además su presencia en España tiene un valor simbólico, al destensar las relaciones diplomáticas entre ambos países después de ocho años sin que ningún presidente mexicano en funciones haya visitado de forma oficial el país europeo.

De ahí que la expectativa era enorme por escuchar las primeras palabras de Sheinbaum, quien inició su intervención con una enumeración de razones por las que había decidido acudir a esta cita multilateral, que busca, entre otras cosas, hacer frente al unilateralismo y el belicismo impulsado desde Estados Unidos por Donald Trump. “Vengo a la Cumbre por la Democracia a nombre de un pueblo trabajador, creativo y luchador, pero sobre todo profundamente generoso. Un pueblo que ha aprendido a resistir sin odiar, a defender sus derechos sin dejar de respetar a los demás, a creer en la paz incluso cuando la historia le ha puesto pruebas difíciles.

Vengo a nombre de un pueblo solidario hasta en la adversidad, profundamente humano, que se resiste al individualismo, que rechaza la discriminación y se niega con dignidad a mirar al otro o a la otra desde el desprecio”.

La mandataria mexicana también hizo referencia a los pueblos originarios y aunque de forma velada a su reclamo de un perdón público por los atropellos y el expolio al que fueron sometidos durante la Conquista y la Colonia: “Vengo de un pueblo que reconoce su origen en las grandes culturas originarias, aquellas que fueron acalladas, esclavizadas y saqueadas, pero que nunca fueron derrotadas, porque hay memorias que no se conquistan y raíces que nunca se arrancan. Vengo de la pirámide del sol, vengo de Tláloc, de Huitzilopochtli, de Coatlicue. Vengo de una historia milenaria que no es pasado, es presente vivo en nuestras comunidades, en nuestras lenguas, en nuestra forma de mirar el mundo. Vengo de un pueblo con valores espirituales profundos que sabe que su historia es sagrada, porque en ella encuentra la fuerza para levantarse, para resistir y para seguir tejiendo con dignidad su destino”.

Después de citar a algunos de los próceres de la patria, como Miguel Hidalgo, Josefa Ortiz, Leona Vicario, Benito Juárez, Villa, Zapata y Madero, entre otros, Sheinbaum evocó el legado del general Lázaro Cárdenas, “que cuando el mundo cerraba puertas a los republicanos españoles, abrió las de México para recibir a quienes huían del dolor y de la guerra. Vengo de un país que abrazó al exilio y convirtió la solidaridad en acción”.

Después la mandataria mexicano centró parte de su discurso en situar a Cuba en el centro del debate de este foro multilateral, para que surja un pronunciamiento nítido contra cualquier intento de intervención miliar: “Vengo a recordar que México ha sabido sostener sus principios incluso en soledad, que alzó la voz contra el bloqueo a Cuba en 1962 cuando otros guardaron silencio, que hasta la fecha creemos, hablando de esa pequeña isla del Caribe, que ningún pueblo es pequeño, sino grande y estoico cuando defiende su soberanía y el derecho a la vida plena”. Y añadió que “vengo a contarles lo que México tiene como principios constitucionales surgidos de la historia en materia de principios democráticos en política exterior y que hoy resuenan fuerte y claro y están más vivos que nunca en el escenario mundial: el respeto a la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solución pacífica de controversias, el rechazo al uso de la fuerza, la igualdad jurídica de los estados, la necesidad de la cooperación internacional para el desarrollo, el respeto a los derechos humanos, la lucha permanente por la paz. Porque en un mundo herido por la guerra, por la desigualdad, estos principios democráticos siguen siendo un aporte de México a los pueblos del mundo, como un símbolo de esperanza”.

Y, a partir ahí, lanzó las tres propuestas para que se debatan y se aprueba en el foro:

“La democracia, como decía Abraham Lincoln, es el poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. No hay democracia cuando no hay opción para los pobres, para los desposeídos. Por ello, quiero proponer una acción concreta que propuse en el G20, sencilla, una propuesta que parta de una nueva visión de las Naciones Unidas: destinar el 10% del gasto mundial en armamento, que asciende a miles de millones de dólares, para impulsar un programa global que permita a millones de personas reforestar millones de hectáreas cada año. En vez de sembrar guerra, sembremos paz, sembremos vida. Quiero proponer una declaración en contra de la intervención militar en Cuba, que el diálogo y la paz prevalezcan”.

Y, finalmente, propuso a México para ser la sede el próximo año de este encuentro.