Bogotá. Con una multitudinaria movilización en contra del presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, la izquierda ganó este miércoles el primer pulso a la llamada Patria Milagro, que impulsa el mandatario ultraderechista contra las reformas sociales y conquistas de los trabajadores logradas durante el gobierno de Gustavo Petro.
Sesenta y siete días después de su posesión como presidente y sin tomar aún decisiones de fondo, las calles de las principales ciudades de Colombia se colmaron de sindicalistas, estudiantes, líderes sociales y políticos de la oposición con una sola consigna: “Abelardo de la Espriella, el fascista, no la tiene fácil”.
Pese a las amenazas previas del ultraderechista de reprimir la protesta social, Bogotá, Medellín, Cali –bastión de la izquierda– y Pereira –azotada por el terremoto– desafiaron al gobierno con cientos de colombianos en las calles.
Con caricaturas de De la Espriella apuntando con un arma y describiéndolo como socio de Alex Saab, hoy preso en Estados Unidos, hasta pancartas con leyendas que decían: “no al intervencionismo de Trump en Colombia” o “no somos patio trasero de nadie”, se clamaban consignas por el respeto y el financiamiento a educación pública, salud y devolución de tierras a campesinos.
Muchos de los manifestantes en Bogotá, que desafiaron un fuerte aguacero, se vistieron con banderas palestinas y rechazaron la apertura de relaciones con Israel: durante el paisaje de la marcha se veían símbolos israelíes manchados de sangre, justo el mismo día que Colombia abría su embajada en Jerusalén.
“Este gobierno antidemocrático quiere acabar con las reformas laboral y pensional, así como el salario mínimo vital, que tanto progreso provocó en las clases pobres y medias de nuestro país, y no lo vamos a permitir”, sentenció el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, Fabio Arias, uno de los convocantes.
Como si se tratara de una catarsis y se despojaran de la ansiedad que produjo la derrota del 21 de junio, producto de un fraude, según denuncias de abogados e ingenieros informáticos, la izquierda reclamó los cambios sustanciales que se hicieron durante el gobierno de Petro.
A la cabeza de la marcha, junto con las organizaciones civiles, el izquierdista Iván Cepeda, líder del Pacto Histórico, resaltó que “pese a las múltiples acciones y amenazas contra la movilización social, hoy le hemos demostrado a De la Espriella que no nos va a aterrorizar”.
Según Cepeda, el ultraderechista pretende “asfixiar a la gente, pisotear el salario mínimo vital y acabar con la reforma agraria”; advirtió que “esto es apenas el comienzo y no lo vamos a permitir”.
No obstante haberse blindado contra la protesta social, vía decreto, y anunciar la presentación al Congreso de la Ley Antiterrorista 24 horas antes de las marchas, la izquierda y las organizaciones sociales le ganaron el primer pulso a Abelardo de la Espriella, quien hoy enfrenta serias críticas por el lento e ineficaz apoyo a las víctimas del terremoto del pasado 10 de agosto, amén de no rendir cuentas sobre el llamado “fondo milagro”, que administra su esposa.



