La caída del número de nacimientos en México significa que dentro de 15 a 25 años menos personas entrarán a la fuerza laboral y la recaudación de impuestos será insuficiente para sostener, entre otros rubros, las pensiones.
Además, en una economía altamente informal (52 por ciento de la población ocupada, equivalente a cerca de 33 millones de personas) habrá menos trabajadores que contribuyan a sostener a una creciente población en retiro.
Ramsé Gutiérrez, codirector de inversiones en Franklin Templeton Investments México, advirtió que la menor natalidad en el país modifica los escenarios de largo plazo.
La Encuesta Intercensal 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) arrojó que la tasa global de natalidad cayó a 1.2 hijos por mujer en 2024, frente a 1.9 en 2019. De estar por encima de Estados Unidos y Francia, ahora México está al mismo nivel de Grecia e Italia.
Si esta estimación se confirma, México tendrá un crecimiento demográfico muy por debajo de las proyecciones oficiales del Consejo Nacional de Población (Conapo), que estimaba 1.92 en 2023 y proyectaba 1.49 para 2070.
La tasa de fecundidad indica cuántos hijos tendría una mujer a lo largo de su vida reproductiva si se mantuvieran las tasas observadas de los últimos años.
De acuerdo con los datos del Inegi, en México nacieron 0.7 menos hijos por mujer entre 2020 y 2024 que en los cinco años previos.
Esto no implica que la población vaya a disminuir de inmediato, pero sí implica que la pirámide poblacional continuará transformándose: menos niños, menos jóvenes y, gradualmente, una mayor proporción de adultos mayores.
Entre 2020 y 2025, la edad mediana de la población pasó de 29 a 32 años y el crecimiento anual se desaceleró a un nuevo mínimo de 0.7 por ciento desde el anterior uno por ciento. “La pregunta relevante no es sólo demográfica. Es financiera y fiscal”, enfatizó Gutiérrez.
De acuerdo con el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), el gasto en pensiones mantendrá una tendencia al alza y el próximo año alcanzará 2.5 billones de pesos, aumento que agudizaría las presiones sobre las finanzas públicas.
Se calcula que dicha suma representaría el próximo año 6.3 por ciento del producto interno bruto, un aumento de 3.5 por ciento en términos reales.
Según el Paquete Económico 2027, 74.2 por ciento del gasto total en pensiones corresponde a las contributivas y 25.8 por ciento a las no contributivas o del Bienestar. Así, en 10 años se había triplicado el gasto gubernamental en este rubro.
“El debate no es si las pensiones sociales son deseables. La pregunta es cómo se financiarán de manera sostenible con una demografía menos favorable. No se trata solamente de pagar más pensiones, sino de prepararnos para financiarlas con menos trabajadores y mayor longevidad”, aseveró el especialista de Franklin Templeton de México.



