Pacto político de Morena con la oposición desactivó protesta durante entrega de Informe en la Cámara de Diputados.

Ante las amenazas de PRI y PAN de desquiciar la entrega del segundo Informe de la presidenta Claudia Sheinbaum, una negociación política de Morena desactivó las protestas y dejó guardados en la Cámara de Diputados megáfonos, mantas y hasta un ataúd blanco con el que se habían pertrechado.

En las filas de Morena y el PRI se rechazó que la moneda de cambio para que el líder priísta Alejandro Moreno matizara ayer su discurso sea evitar su desafuero. Pero eso sí, en el tricolor ya dan por descontado que el proceso contra su dirigente se quedará en la congeladora legislativa.

A cambio de no atacar a la Presidenta y de no hablar de narcogobiernoAlito pidió que la bancada de Morena en San Lázaro no lo increpara ni exigiera su desafuero, como ocurrió el año pasado y todavía el viernes en la plenaria guinda.

El coordinador de la mayoría, Ricardo Monreal, accedió. A través de mensajes de WhatsApp, llamó a su bancada a mantener el orden y a no responder al priísta, que también cumplió. Así, el PRI, que desde temprano había introducido 40 megáfonos a la Cámara de Diputados, aceptó dejarlos en sus cajas y no meter al pleno un ataúd blanco que se quedó en las oficinas del edificio H.

Moreno Cárdenas utilizó el discurso con la versión “descafeinada” y, en su intervención en tribuna, dejó de lado el mote de narcogobierno y narcodictadura que ha endilgado al morenismo y la bancada guinda ya no demandó su desafuero.

Antes de la sesión, en Morena se comentó que el PRI pretendía increpar a la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, cuando entrara al pleno para entregar el Informe, versión que llevó incluso a analizar que el acto se diera en el salón de protocolo y no en la mesa directiva.

Monreal se dedicó a hablar con sus contrapartes para evitar el sainete y él mismo difundió un video con el acercamiento a la cúpula priísta.

–¡Qué pasó, Richard! –lo recibió Alito, que se encontraba en las curules priístas con los coordinadores de su partido en las dos cámaras, el senador Manuel Añorve y el diputado Rubén Moreira.

–¿Cómo vas? –contestó Monreal.

–Bien. Como quedamos. Yo creo que al final del camino es eso. Ahorita le decía al profe (Moreira) que sea firme, pero con respeto, con cuidado.

–No se puede hacer todo –convino Monreal.

–Gracias, Richard, ¡te quiero mucho! –exclamó Añorve.

–Lo sabes. Cumplimos –ratificó Moreno.

–Vamos a cumplir –reforzóMoreira.

–¡Sale! –dijo Monreal a los tres priístas.

El pacto para no descarrilar la sesión incluyó al PAN, que tenía preparadas mantas y pancartas. Monreal se acercó con los coordinadores del blanquiazul en las dos cámaras, Elías Lixa y Ricardo Anaya.

–Ya, en lo que quedamos. Lo que tú dijiste –le indicó a Lixa.

–¡Cerrado! –confirmó el panista.

Así, la sesión transcurrió tersa–como no había ocurrido en los ocho años recientes– y la única protesta fue de la diputada Araceli Mendoza, quien levantó una cartulina en defensa de la alcaldesa de Uruapan, Grecia Quiroz.

Todavía cuando Alito afirmó que Morena “se arrodilló a los cárteles”, Monreal contuvo a su bancada: “Déjenlo, déjenlo”. Eso sí, los morenistas no pudieron evitar la carcajada cuando el dirigente priísta soltó: “Los errores que el PRI cometió en el pasado ¡no los volveremos a cometer!”