CIUDAD DEL VATICANO.

Callista Gingrich, la esposa del expresidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, se convirtió el viernes en la embajadora ante el Vaticano, que mantiene diferencias con Washington por temas de inmigración, cambio climático y Jerusalén.

Gingrich, de 51 años, escritora, directora de documentales y exasesora del Congreso, presentó sus credenciales al papa Francisco en el Vaticano para asumir oficialmente su rol como enviada del presidente estadunidense, Donald Trump.

Se espera que Newt Gingrich continúe su papel como analista político para Fox News desde su nueva base en Roma.

La nominación de Callista Gingrich al puesto en la Santa Sede en mayo generó controversia por su matrimonio con Gingrich, con quien se involucró cuando aún estaba casado con su segunda mujer. Ambos son católicos.

El jueves, la pareja asistió al funeral en el Vaticano del cardenal Bernard Law, quien renunció como arzobispo de Boston hace 15 años después de encubrir años de abuso sexual a niños por parte de sacerdotes.

Discordia creciente

El Papa ha criticado implícitamente la decisión de Trump de retirarse del acuerdo de París sobre cambio climático.

El mes pasado, el Pontífice dijo que negar el cambio climático o ser indiferente a sus efectos eran «actitudes perversas» que bloqueaban la investigación y el diálogo destinados a proteger el futuro del planeta.

Francisco también se opuso a la decisión de Trump de reconocer a Jerusalén como capital de Israel.

 

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