Mexicali, BC., Ambientalistas e integrantes de la comunidad Kumiai alertaron a las autoridades de que las explosiones con dinamita que desde inicios de este año realiza el gobierno de Estados Unidos para ampliar el muro fronterizo pueden llegar a afectar gravemente las 69 especies de aves que habitan las zonas rocosas y de chaparral en la montaña el Cuchumá.
Por una iniciativa de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), se efectuó la “tercera pajareada y jornada por el conteo de las aves a la falda del Cuchumá, en Tecate, Baja California”, con el fin de conservar y registrar el sonido de la montaña.
En la actividad participaron el Programa de Aves Urbanas (PAU) de Tecate y Tijuana, Casa Magaña, Valle de las Lechuzas Café y ambientalistas.
Además de ser un sitio sagrado para la nación Kumiai, la vegetación de la zona es de matorral desértico y de chaparral, un ecosistema en clima mediterráneo en riesgo de extinción, de gran biodiversidad y de regulación ecológica.
Tonalli Magaña expuso que el Cuchumá es refugio de una diversidad de aves y el pasado 18 de abril contaron 40 especies, aunque existe un registro total de 69, en colaboración con Antar Mouna Estudios.
Detalló que el conteo se hizo en dos rondas; una matutina a cargo de Emmanuel Martínez de PAU Tijuana y la nocturna, bajo la coordinación de Zayra Peña, del PAU Tecate.
Asimismo, realizaron tres horas de captura en audio de sonidos de las especies a través de una aplicación y dos micrófonos conectados a una computadora.
Las tres listas obtenidas se cotejaron para el resultado final; el proceso de conteo se hizo con herramientas y recursos posibles de ciencia ciudadana, comentó.
Entre las especies encontradas están el gorrión doméstico, pinzón mexicano, cenzontle norteño, cuervo común, jilguerito dominico, paloma de collar turca, el cuervo estadunidense
En tanto, la especie Colimbo está pendiente de verificar porque puede ser coincidente con un pato de corral.
Memoria fracturada
Por otra parte, se dio a conocer que la Fundación La Puerta y organizaciones civiles elaboran un documento técnico donde se exponen los riesgos ambientales, culturales, económicos y sociales derivados de la construcción de un muro de metal que “fractura la memoria” de una montaña que no reconoce fronteras.
La organización advirtió que el territorio, conocido como Cerro Cuchumá en Tecate y como Tecate Peak en California, “representa un símbolo vivo de identidad, fortaleza y pertenencia” y enfrenta intervenciones que jamás se hubieran imaginado por la edificación de dicho muro en la montaña, lo que encendió alertas entre las comunidades y pueblos originarios.
Refirió que la familia Szekely fundó esta asociación civil en 1977 con el propósito de preservar el medio ambiente en terrenos de su propiedad mediante la conservación, educación y desarrollo comunitario.
“Cada detonación, cada desplazamiento de tierra, cada estructura levantada, no han hecho más que encauzar nuestra determinación hacia la conservación de la Montaña”, señaló la fundación.
Reconoció también que la movilización social en defensa del territorio y a los pueblos originarios (Kumeyaay–Kumiai) que alzan la voz por la identidad y sentido de pertenencia.
A principios de este siglo impulsó acciones de conservación de 900 hectáreas del lado mexicano mediante una servidumbre ecológica, con respaldo de Pronatura Noroeste, así como miles de hectáreas adicionales en territorio estadunidense, “lo que ha permitido resguardar tradiciones y biodiversidad”, aunque advirtió que está en riesgo la inscripción del Cuchumá en el Registro Nacional de Sitios Históricos de Estados Unidos desde 1992.



