Estadios Metlife y Azteca dominan recaudación mundialista

Desde hace varios años, la FIFA ha vinculado la organización de la Copa Mundial a un engranaje de fondos específicos, el uso posterior de infraestructuras, desarrollo tecnológico, ocupación hotelera y, desde Qatar 2022, al impacto social del futbol en las comunidades. El torneo ha crecido tanto que ya no cabe en un solo país. Repartir sedes significa dividir costos, mi-tigar riesgos logísticos y multiplicar el retorno económico al abrir simultáneamente diversos mercados. Según el informe más reciente de Live Football Tickets, la estrategia de venta de entradas refleja el impacto global del torneo.

Un boleto para ingresar al MetLife Stadium, en Nueva York, recinto que albergará ocho partidos del torneo –incluida la final el 19 de julio– y se perfila como la sede de mayor generación de ingresos, registra un costo promedio de 7 mil 453 dólares, impulsado principalmente por el encuentro definitivo –donde la media escala a 35 mil 170 dólares– y asientos premium que alcanzan los 129 mil 600 dólares.

Luego aparece el estadio Azteca –ahora estadio Banorte–, el segundo sitio con mayor concentración de riqueza por venta de tickets. Aunque sólo tiene cinco partidos, la casa de la selección mexicana cobra un promedio de 4 mil 540 dólares por encuentro, mientras el juego inaugural, el 11 de junio contra Sudáfrica, ya perfila una media de 5 mil 554 dólares. Un escalón abajo, el BC Place de Vancouver mantiene la inercia con un precio promedio de 3 mil 699 dólares por ticket.

“En un conjunto más amplio de partidos, los precios se mantienen consistentemente altos, lo que refleja una demanda sostenida en múltiples etapas del torneo en lugar de un pico puntual”, explican expertos de la plataforma livefootballtickets.com

En el otro extremo de la balanza comercial están las sedes más económicas, aunque con valores aún elevados para el estándar histórico. En el estadio de Monterrey, los precios rondan los 2 mil 245 dólares en promedio, con mínimos de mil 342 dólares. Su costo es menos de la mitad que el de la Ciudad de México, ya que su calendario se concentra en duelos de fase de grupos de menor demanda.

El San Francisco Bay Area Stadium marca la media más baja del análisis con 2 mil 365 dólares, condicionado por una cartelera de menos encuentros eliminatorios de alto perfil. Cierra la lista de las sedes más económicas el estadio de Houston, cuyo costo promedio es de 2 mil 561 dólares para su compromisos que abarcan desde la fase de grupos hasta octavos de final.

Aunque la FIFA informó el jueves que revisará su estrategia de venta de entradas para la Copa Mundial 2023, dicho panorama subraya la transformación del torneo en un producto de lujo para el mercado global, un juego donde la logística y la demanda dictan las reglas. “Siempre comprenderé a los aficionados y sus opiniones, pero hay una gama bastante amplia de precios de entradas: algunas son baratas, otras más caras», señaló el secretario general del máximo organismo de futbol, Mattias Grafstrom, al término del Congreso de la FIFA en Vancouver.

La propia plataforma de reventa de FIFA mostró esta semana cuatro entradas disponibles para la final del Mundial, el 19 de julio en el MetLife Stadium, a las afueras de Nueva York, a un precio de 2 millones de dólares cada una, según informes. Otros sitios de comercialización ilegal ofertan localidades en hasta un millón de pesos para ingresar al Azteca durante la inauguración del certamen.