CARDIFF.

El Real Madrid llegó al Millennium Stadium una hora y 20 minutos antes del inicio de la final tras recorrer dos kilómetros desde su hotel de concentración, un corto camino en el que recibió el calor de cientos de aficionados y con un grito de ‘guerra’ en la entrada al vestidor.

Resonó un «¡vamos!» en el vestidor visitante del Millennium Stadium que ocupa el Real Madrid cuando casi toda la plantilla había entrado para dejar sus pertenencias antes de saltar al césped a pisarlo y ver su estado.

En los últimos metros antes de llegar al estadio, recibió el apoyo de cientos de aficionados que esperaban el paso de sus jugadores para darles el último aliento con sus cánticos.

Una vez en las ‘tripas’ del estadio, el portugués Cristiano Ronaldo fue el primer jugador en bajar del autobús por la parte delantera, con cara de tensión y mascando chicle, mientras que Álvaro Morata fue el primero en salir por la parte trasera y aprovechaba el paseo hasta el vestidor para hacer una llamada por su móvil.

Gareth Bale, Sergio Ramos, Karim Benzema y Mateo Kovacic, con cascos escuchando música. Isco, concentrado tras conocer que será titular. Zinedine Zidane, escoltado por su hijo Enzo y dialogando con su cuerpo técnico. Toni Kroos, el último en llegar al vestuario, con gesto de tranquilidad cuando ya se había escuchado un grito con el que se liberó tensión antes de buscar la duodécima.

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