A un año de la explosión de una pipa de gas LP en el distribuidor vial de La Concordia, en Iztapalapa, que dejó 32 muertos y 90 heridos, familias de víctimas no sólo recuerdan a sus seres queridos, sino que enfrentan otras batallas: el cuidar de los nietos e hijos lesionados, la falta de apoyos y las amenazas para quitarles el dinero de los acuerdos reparatorios.
- El Dato: VECINOS de la zona tienen temor de que suceda otro accidente mortal, pues las vialidades tienen baches y los conductores de pipas circulan sin ningún cuidado.
“Fuerza”, “dolor” y “angustia”, es como las tres hijas de Alicia Matías Teodoro describieron el tiempo que ha pasado desde que, el 10 de septiembre del año pasado una pipa de la empresa Transportadora Silza, S.A. de C.V., filial de Grupo Tomza, volcó, explotó y le causó graves lesiones a su madre.
A un costado del Centro de Transferencia Modal (Cetram) de Santa Martha, donde ocurrió parte de la tragedia, la familia de la “abuelita heroína” regresó ayer para recordarla. Bajo una carpa roja colocaron un tablón y cuatro figuras de tamaño real de la mujer que se convirtió en símbolo del accidente, luego de que fuera captada en video mientras salía quemada de la zona del flamazo con su nieta Jazlyn en brazos.
Matías Teodoro era checadora en la Cetram. Luego de salvaguardar a su nieta, la abuela fue hospitalizada, pues sus heridas por el fuego eran graves; sin embargo, tras luchar por su vida durante dos días falleció en el Hospital Rubén Leñero.
Para sus hijas, la “abuelita heroína” no debe ser recordada por las imágenes de su cuerpo quemado ni convertida en un objeto de morbo.
“Muchas personas piensan que estamos lucrando con algo que es nuestro dolor, pero están mal. Una persona se ofreció a hacer una estatua de mi mami, pero yo le dije que no, que ella vive en nosotras, las tres hermanas, y no queremos eso de recordarla con morbo y como se veía. Sólo queremos esto aquí”, expresó Rosa, una de sus hijas, a La Razón mientras miraba la ermita colocada en el sitio.
La familia también reclamó que los apoyos que recibió en los primeros meses quedaron atrás. El Gobierno capitalino administró ayudas para las cercanas de las personas fallecidas y lesionadas, que iban de los 25 mil a los 50 mil pesos, pero las hijas de Matías Teodoro aseguraron que éstos ya no continúan y que se sienten olvidadas.
- 30 kilómetros por hora es la velocidad para que pipas circulen
“En su momento se nos dio el apoyo y ahí se quedó. Se le olvidó al Gobierno”, lamentó Rosa.
Otro pendiente es Jazlyn. La niña necesita continuar el tratamiento especializado por las quemaduras que sufrió durante el siniestro y su familia busca que pueda regresar al Hospital Shriners, en Texas, Estados Unidos; sin embargo, actualmente enfrenta problemas para obtener la visa, por lo que sus familiares pidieron al Gobierno de México intervenir para facilitar su regreso.
Mientras las hijas de Alicia mantienen esa lucha, Evelyn González enfrenta otra parte de las consecuencias de la tragedia. Su hija Tiffany y su exesposo murieron en el accidente, mientras que su nieto Santiago sobrevivió y continúa en rehabilitación por las cicatrices que dejaron las quemaduras de tercer grado.
La mujer decidió llevar a su nieto a la misa en honor a su mamá y abuelo, y también escogió que el menor, de menos de cinco años, llevara el rostro descubierto, mostrando sus quemaduras faciales. Dijo a este diario que quiere que Santiago crezca sin esconderse y aprenda a vivir con sus heridas.
“Tiene que estar sin pena, sin sentir que lo rechazan. Tiene que vivir así como es él, con valentía”, agregó sobre Santiago, a quien describe como un niño alegre y activo pese a las lesiones.
- 50 Mil pesos entregó el Gobierno local a familias de fallecidos
Para Evelyn González, la dificultad no está en que su nieto muestre o esconda el rostro, sino en el largo proceso médico que todavía tiene por delante, que incluye prendas de compresión de hasta 50 mil pesos, medicamentos, cirugías y otras intervenciones.
“Él va a tener que atenderse mínimo hasta los 18 años y en ese tiempo va a ocupar de insumos. Yo no voy a aceptar un acuerdo que no nos va a permitir mantener sus gastos médicos”, aseguró.
Esos costos mantienen inconformes a algunas familias con los acuerdos reparatorios, pues consideran que los montos planteados no necesariamente contemplan las necesidades de quienes requieren atención médica durante años.
LOS TEMORES. Familiares de personas fallecidas y heridas consultados por La Razón señalaron que no todos los acuerdos han sido concretados. Este medio buscó a la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, que lleva los acuerdos reparatorios, pero al cierre de esta edición no respondió sobre el tema.
El pasado 25 de agosto, la titular del órgano local, Bertha María Alcalde Luján, dijo que sumaban 156 acuerdos reparatorios de víctimas fallecidas y heridas, y faltaban por concretar el relacionado con las lesiones de Jazlyn y los daños a la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes.
La funcionaria explicó que los acuerdos con Transportadora Silza, S.A. de C.V., ascienden a 471 millones 192 mil pesos. Pese a ello, familias indicaron que los recursos aún no les han llegado e incluso denunciaron que personas cercanas ya les han advertido sobre un posible secuestro para cobrar ese dinero como rescate.
“Me han dicho que ya no vaya con ese pariente o con fulanito, porque me quieren ‘levantar’ a cambio del dinero del acuerdo. ¡Que me van a andar levantando si ni tenemos ese dinero y todavía nos hacen eso! Yo con esos parientes ya no voy, salieron hasta mensos para eso y todavía con el dolor que tengo”, apuntó una persona, quien prefirió el anonimato.
Aunque recibe terapia, Evelyn González reconoció que no ha podido vivir plenamente el duelo por la muerte de su hija y, en parte, de su exesposo, debido al cuidado de Santiago y a todo lo que implica su recuperación. “No me he dado el tiempo de llorar”, contó.
Por eso, cuando se le preguntó qué espera sentir dentro de un año, su respuesta no fue olvidar, sino aprender a vivir con lo ocurrido.
“Sanar un poco, no olvidar, porque nunca lo vas a olvidar, pero sí aprender a vivir con esto que ha pasado”, respondió.
Las familias también mantienen una exigencia común: que se refuercen los protocolos y las medidas de seguridad para el manejo y circulación de pipas de gas, para evitar que otra familia tenga que atravesar una tragedia como la que ellos viven desde hace un año.
“No me gustaría que otras personas vivieran lo que todos los de aquí vivimos”, afirmó Evelyn González.
ASÍ FUERON LAS CEREMONIAS. La misa por Alicia comenzó a las 13:40 horas y terminó alrededor de las 15:00. Media hora después, en el centro del distribuidor vial La Concordia, se realizó otra ceremonia de carácter general, convocada principalmente por Evelyn González, que concluyó a las 16:45 horas.
Más de 50 familiares y amigos de quienes murieron en La Concordia se reunieron para recordar a las víctimas. Al terminar la misa, tomaron una flor y participaron en un pase de lista: fueron pronunciados los nombres de quienes murieron y, después de cada uno, sus familiares respondieron con un “¡presente!”.
Hubo lágrimas, pero también abrazos. Cuando llegó el momento de darse la paz, quienes perdieron a un ser querido se tomaron de las manos y se acompañaron en el dolor.



